miércoles, 20 de junio de 2007

CAPÍTULO 7: LOS DONES MIEMBROS O CARISMÁTICOS

CLASIFICACIÓN DE LOS DONES Y MINISTERIOS.

Toda la Deidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) se pone en actividad para producir todas estas manifestaciones (1 Co. 12:4-6). De acuerdo con sus características especiales y sus propósitos, la Biblia enmarca estos dones bajo tres aspectos:

1. “Diversidades de dones” (diaireseis de charismaton)
2. “Diversidades de ministerios” (diarireseis de diakonion)
3. “Diversidades de actividades” ( diareseis energematon)
(Traducción tomada del “Nuevo Testamento Interlineal Griego Español, de Francisco Lacueva, Editorial CLIE, 1989)

Veamos la lista clasificatoria de acuerdo con los diferentes pasajes donde aparecen estas capacidades. En algunos se unen dones y ministerios, en otros dones solos o ministerios solos:

1 Corintios 12:7-10

Palabra de Sabiduría
Palabra de Ciencia*
Discernimiento de espíritus
Dones de sanidad
Hacer milagros**
Fe
Profecía
Diversos géneros de lenguas
Interpretación de lenguas.

Romanos 12:6-8 (Los nueve dones modelo)

Enseñanza
Profecía
Exhortación
Servicio
El que reparte***
El que preside****
El que hace misericordia*****

1 Corintios 12:28-30 (dones y ministerios)

Apóstoles (ministerio)
Profetas (ministerio)
Maestros (ministerio)
Los que hacen milagros
Los que sanan
Los que tienen don de lenguas
Los que ayudan
Los que administran

Efesios 4:11 (dones ministeriales-domas)

A toda esta gama de manifestaciones y capacidades, La Biblia le llama:
“LA MULTIFORME GRACIA DE DIOS” 1 Pedro 4:10-11

*Conocimiento. (N.V.I) **Poderes milagrosos. (N.V.I.) ***Socorrer al necesitado. (N.V.I.)
****Dirigir. (N.V.I.) *****Mostrar compasión. (N.V.I.)

CLASIFICACIÓN DE LOS NUEVE DONES MODELO. (1 Corintios 12:8-10).

DONES DE REVELACIÓN. (Capacitan para conocer hechos desconocidos para el ser humano, y que solo están bajo el dominio de Dios, tanto en en lo físico como en lo espiritual. No revelan doctrinas)
1. Palabra de sabiduría
2. Palabra de ciencia
3. Discernimiento de espíritus

DONES DE PODER (Dan capacidad sobrenatural para obrar)
1. El hacer milagros
2. Dones de sanidades
3. Don de Fe

DONES DE EXPRESIÓN (Dan capacidad sobrenatural para hablar)
1. Profecía. (Exhortación)*
2. Diferentes géneros de lenguas.
3. Interpretación de lenguas

* El don de la exhortación es una especialidad del don de la profecía.


Estudio detallado de los dones.



DONES DE REVELACIÓN.

Don de Palabra de Sabiduría.


Hay ocasiones en que, para expresar ciertas ideas, empleamos palabras o frases que confunden. Un ejemplo de ello lo tenemos en una denominación común que se le suele dar a este don: se lo suele mencionar como “don de sabiduría”. Esta frase ha dado por resultado el despojo de su capacidad sobrenatural, y su consiguiente reducción, bien a una mera capacidad humana (sabiduría natural) elevada potencialmente: la sabiduría de los filósofos, de los ancianos - en resumen, la sabiduría que surge como producto de la experiencia de la vida - ; o bien a la sabiduría espiritual que Dios concede a los que se la piden con fe (Sgo. 1:5), y que, en el libro de Proverbios, se nos manda a buscar; o sea, una sabiduría como la que encontramos en ciertos personajes bíblicos que, aunque venía de Dios, operaba como una intuición espiritual, pero no incluía el factor revelacional.

En el pasaje que estamos analizando, el apóstol Pablo no se está refiriendo a ninguno de estos dos aspectos que abarca la sabiduría en sentido general. Él está hablando de una manifestación sobrenatural del Espíritu Santo de Dios, cuya naturaleza puede ser explicada en la definición que aparece más abajo.

Definición. Características esenciales.

El don de palabra de sabiduría es el primero y más importante de los dones de revelación. Es una capacidad sobrenatural que el Espíritu omnisciente comunica a algún miembro del Cuerpo, facultándolo para conocer planes, propósitos y designios de Dios, en relación con personas, naciones o el Mundo. En ocasiones, junto con la manifestación de este don viene una palabra de orientación, exhortación, consolación y ánimo. Dios no solamente declara hechos, sino que nos declara qué hacer en medio de ellos.

Es necesario puntualizar que la naturaleza de la revelación por medio de este don no es de carácter doctrinal. Ya la doctrina está revelada en Su Palabra. Cuando una persona lee la Biblia, la entiende y Dios le hacer ver sus verdades dentro de ella, a este acto la Biblia lo llama iluminación. En otras palabras, la iluminación es el acto por medio del cual el Espíritu Santo le hace entender a la persona lo que está revelado en Su Palabra. (Job 33:30: Heb. 6:4; Heb. 10:32; 2 Cor.4:3-4).

Este don tiene tres características especiales: 1°. Mira al futuro. Es de carácter predictivo. 2°. Es palabra orientadora o directiva para proceder dentro del marco de la estrategia de Dios. 3°. Revela estrategias especiales y específicas para realizar el trabajo de Dios.

Algunos ejemplos de la manifestación de este don en su calidad predictiva:

1. En lo personal.

a. La revelación dada por Dios a Abraham, sobre su futuro, su descendencia y las naciones con su respectiva orientación en cuanto a lo que tenía que hacer. Gén. 12
b. La revelación que Dios le dio a Samuel, sobre el destino de la casa de Elí. (1 S. 3:11-14)
c. Las interpretaciones de los sueños de Faraón hechas por José y los consejos para Faraón. (Cap. 41)
d. La visión que tuvo Pablo del varón macedonio dándole directivas en relación a un plan específico de Dios (Hch. 16:6-10).

2. Para las naciones.

a. El proceso de sucesión histórica de algunas naciones (Dan. 2:28-45)
b. Guerra entre las naciones (Dan. 11).
c. Profecías referentes a las naciones vecinas de Israel. (Libros proféticos)

3. Mundial:

a. El libro de Apocalipsis, en su mayor parte.
b. Profecías concernientes a la manifestación y control mundial del gobierno del Anticristo.
c. Profecías de Cristo en Mateo 24, etc.

Ejemplos de la manifestación de este don en su calidad directiva

1. Solucionando los problemas internos de la Iglesia (Hch. 6).

2. Guiando a los siervos de Dios en la consecución de las planes divinos (Hechos 16:6-10). Indica hacia los lugares donde habría de ir Pablo y la visión de varón macedonio.

3. Revelando estrategias para la obra de Dios (Éx. 14:1-4; Éx. 31:1-6: Hch. 16:6-10).


Beneficios de la manifestación de este don.

Si la manifestación del don es importante, importante es también preguntarnos en qué ayuda a la Iglesia de hoy la misma. Veamos algunos de los beneficios:

1. La ayuda a conocer los planes de Dios en relación con el desarrollo de los acontecimientos mundiales, y el destino de la Iglesia tal y como está revelado en la Palabra de Dios.

2. La ayuda a estar prevenida sobre acontecimientos y peligros por venir. (Hch. 11:28).

3. La ayuda a prepararse mejor, una vez conocido un plan determinado de Dios, en relación con ella misma, con alguno de sus siervos, para bendición en lo particular o en lo general.

4. Ayuda a los misioneros para recibir de Dios revelación y directivas de las estrategias que deben usar en sus respectivos campos de acción.

5. Alienta a la Iglesia, en general y a creyentes en particular. Por ejemplo, Pablo y los tripulantes del barco recibieron ánimo cuando Dios le reveló al apóstol que no habrían de perecer (Hch. 27).

Quiero compartir un testimonio personal en relación con la manifestación de este don. A principios de la década del ochenta, mi esposa y yo pastoreábamos una congregación, en Cuba. Estábamos pasando por ciertas dificultades que nos tenían intranquilos. Una noche, en nuestro dormitorio, charlé con ella y con mi hija mayor. Les dije: “¿No será que Dios ha permitido estas dificultades para que pensemos nuevamente en lo que Él nos ha venido hablando desde hace años en relación a la salida del país?” Desde el año 1965, Dios había puesto en el corazón de mi esposa y mío que Él quería utilizarnos en un país de América Latina, en el área de la enseñanza. Aunque intentamos en varias ocasiones salir, pasaban los años y nada sucedía. En ocasiones pedimos confirmación a Dios y siempre Él nos respondió positivamente, pero ya a esas alturas casi nos habíamos olvidado de aquello. Así que, aquella noche charlamos al respecto y decidimos poner en marcha nuevamente las tramitaciones para salir del país, a la obra misionera.

A la noche siguiente me fui temprano al templo, para tener un tiempo de oración. Cuando iba entrando por la puerta trasera, simultáneamente, por la del frente, entraba una hermana de la congregación. En cuanto me vio, me dijo en alta voz: “¡Pastor, tengo palabra de Dios para usted!” Fuimos para la oficina. Ella se colocó al lado mío, en ángulo recto. Con su mano izquierda me tomó por el brazo. En ese momento el Espíritu de Dios cayó sobre ella como un rayo y aquellos dedos, como garfios, apretaron mi brazo. Me dolía. Estuve tentado a pedirle que me soltara, pero pensé: “Si le digo: ¡suéltame! le corto la inspiración”. Así que decidí que siguiera. Las primeras palabras que salieron de su boca fueron las siguientes:“Siervo mío, siervo mío, anoche, estando en tu dormitorio, charlando con tu esposa le dijiste: ‘¿Será el tiempo de que Dios nos saque del país? ¿Será la voluntad de Dios que salgamos del país?’ ¡Yo sí quiero sacarte, y te voy a sacar con brazo fuerte, pero todavía no es el tiempo, tú no estás preparado todavía, tienes que prepararte para lo que yo voy a hacer contigo. Vas a pasar todavía algunas pruebas difíciles pero confía, yo estoy contigo y te libraré!”

Durante ocho o diez minutos Dios me habló. Desde ese momento hasta el momento en que Dios nos sacó de Cuba, pasaron seis años. Todo lo que me dijo en esa oportunidad se cumplió fielmente. Pero dentro de esos seis años Dios nos llevó a la cúspide de nuestro ministerio. Con su ayuda, logramos establecer las bases sobre las cuales descansa todo el sistema de enseñanza teológica dentro de las Asambleas de Dios en Cuba, que funciona en la actualidad con el nombre de EDISUB (Estudios Dirigidos de Superación Bíblica). Cuando llegó el tiempo de Dios, él nos sacó en cuestión de poquitos meses, como Él dijo, “con brazo fuerte”. ¡Él tuvo que hacer varios milagros para sacar a una familia de siete personas, incluyendo mi suegra, pero lo hizo!

Dios nos muestra que todavía Él tiene hombres y mujeres que, con voz profética predicen, muestran, animan y orientan a sus siervos para concretar en ellos su voluntad. Los excesos y desmanes producidos por aquellos que han torcido el ejercicio de estos dones en el seno de la Iglesia, no deben ser causa de que menospreciemos el ejercicio sano y eficaz de los mismos.

Don de Palabra de Ciencia.


En relación con este don y su manifestación, pasa lo mismo que con el anterior. Muchos lo confunden con los conocimientos que se adquieren de una forma progresiva a través del proceso de la enseñanza en las escuelas y universidades. Por medio de la investigación, una persona puede lograr un máximo de conocimientos y llegar a ser un gran científico. Sin embargo todo este proceso es de carácter natural. No tiene nada que ver con el carácter sobrenatural y origen espiritual del don. También es importante que estemos conscientes que este don no tiene nada que ver tampoco con el conocimiento profundo que hayamos obtenido producto de nuestro estudio constante y prolongado de la Biblia.

¿En qué consiste, entonces, la naturaleza y manifestación de este don? De acuerdo con el orden de aparición dentro de la lista de dones, y de acuerdo con su naturaleza, podemos declarar que es el segundo en importancia dentro de su clasificación.

Consiste en una capacidad sobrenatural del Espíritu Santo por medio de la cual Él faculta a algún miembro del Cuerpo para conocer acontecimientos que se han efectuado en el presente o en el pasado.

Este don tiene las siguientes características: a diferencia del don de palabra de sabiduría, no es de carácter predictivo. Sólo se proyecta al pasado o al presente. Pero, al igual que el anterior, la revelación viene acompañada por una palabra de orientación, ayuda o aliento.

Ejemplos de la manifestación de este don.

1. La revelación del encuentro de las asnas del padre de Saúl por medio del profeta Samuel (1 S 9:19).

2. Dios revela al profeta Ahías la presencia de la mujer de Jeroboam (1 R. 14).

3. Pedro descubre el pecado de Ananías y Safira (Hch. 5:11).



¿En qué ayuda a la Iglesia, hoy, la manifestación de éste don?


1. La ayuda Trae liberación a personas que está en peligro.

2. Dios pone carga de oración cuando revela la situación física o espiritual, de una persona.

3. La ayuda Previene a la Iglesia de planes malévolos del diablo, o de personas usadas por éste.

4. El conocimiento de ciertos hechos revelados por Dios, trae aliento y ayuda.

Aunque no es profeta, mi hija menor, Olga, ha tenido varias experiencias en las que se han manifestado los tres dones de revelación: hace un tiempo atrás, estando semiacostada, en su dormitorio, y leyendo Mateo 6:25-34, tuvo una experiencia singular. Ella relata: “Comencé a sentir una carga muy profunda por aquellos que estaban necesitados económicamente. Bajo el peso de esa carga, el Espíritu Santo me llevó a clamar más específicamente por una necesidad particular: Dios me mostró en visión una habitación y una persona postrada, con su cabeza metida entre sus manos, clamando. Llevaba camisa blanca con las mangas arremangadas hasta el codo, y un pantalón gris. Yo pensaba que era algún misionero occidental. En medio de la visión, le pedí al Señor que me dejara ver el rostro de la persona. Yo quería que Dios le transmitiera paz, y que le hiciera sentir que había alguien que estaba orando por él. Enseguida el Señor me mostró el rostro. El Espíritu de Dios me hizo ver que el hombre estaba en una casucha; el lugar, la India. Era un hermano dirigente eclesiástico indio, encargado de un área vasta. Él estaba atravesando una profunda necesidad económica. Tenía hambre y se sentía muy cansado; esto último debido a que tenía que recorrer largas extensiones y no poseía un vehículo para trasladarse, ni recursos para salir de la situación en ese momento. Después de eso sentí paz. Lo comuniqué a mi familia. Estuvimos orando durante varios días por él. Aunque no lo conozco, sé que con un propósito definido Dios me reveló esta situación. Quizás un día y mediante el testimonio escrito pueda recibir noticias de él, de lo contrario en el Cielo nos conoceremos”.

Cuadro comparativo que nos muestra las cosas en común y las diferencias entre estos dones.
Palabra de Sabiduría y Palabra de Ciencia

FACTORES COMUNES:
1. Son dones de revelación.
2. Son manifestaciones sobrenaturales del Espíritu que revelan hechos específicos que están dentro del conocimiento de la mente de Dios y que son revelados a la mente del hombre.

FACTORES DIFERENTES:
Palabra de sabiduría: Mira al futuro. Es profecía predictiva.
Palabra de ciencia: Mira el presente y pasado No es de carácter predictivo.

Don de Discernimiento de Espíritus.


Existe mucha confusión con respecto a la naturaleza de este don, pues el término “discernimiento” es mal interpretado y se tiende a naturalizar las manifestaciones del mismo. Para entender en qué consiste, debemos tener en cuenta lo siguiente:

a) No es el discernimiento intuitivo o natural, producto de la experiencia humana.
b) No es el discernimiento natural o espiritual que nos sirve para diferenciar entre lo bueno y lo malo.
c) Tampoco es un profundo conocimiento teológico sobre angeología ni demonología.

En el orden de importancia de los dones de revelación, es el tercero en su categoría; sin embargo es altamente importante para la efectividad de algunos ministerios de liberación y consejería.

¿Qué es?

Es una capacidad sobrenatural del Espíritu de Dios, la cual faculta a algunos miembros del cuerpo de Cristo, para ver dentro del mundo espiritual y diferenciar entre espíritus buenos y malos. Este discernimiento incluye la capacidad para diferenciar los efectos y la naturaleza de la actividad del mundo espiritual dentro del mundo físico y material, muy especialmente su obrar a través del hombre; incluye el discernimiento del espíritu o móvil que incita o impele a alguien a hacer algo, inclusive la obra de Dios.

Aspectos importantes a ser tenidos en cuenta.

1. Cuando agentes del mundo espiritual son percibidos y discernidos sin ser vistos, este don toma, como vehículo de su manifestación, el don de palabra de ciencia (conoce y difiere), y cuando es declarado verbalmente toma como puente el don de la profecía (expresión).

2. En la manifestación de este don, Dios descorre las cortinas del mundo espiritual ante los ojos físicos del creyente, para ver lo que en circunstancias normales no puede percibir. En ocasiones, esa percepción se produce a través de otros sentidos físicos (oído, tacto, olfato) . Cuando Dios revela la presencia de alguna entidad espiritual sin ser visto , el don de discernimiento de espíritus se manifiesta solamente definiendo la naturaleza de la misma: buena o mala.

Particularidades de este don.

Es necesario hacer una diferencia entre la forma en que se manifiesta este don, en relación con los otros dos dones de revelación. Mientras que aquellos, (“sabiduría” o “ciencia”) tienen que ver con circunstancias físicas, del mundo visible, el de “discernimiento” tiene que ver con el mundo espiritual y sus efectos en el mundo físico. Ya lo dice la frase: “de espíritus”. En muchas ocasiones vemos a estos tres dones obrando simultáneamente.

Diferencia entre “don de discernimiento de espíritus” y “discernimiento espiritual”.

Es necesario diferenciar el “don de discernimiento de espíritus” de lo que llamamos comúnmente el “discernimiento espiritual”. Este último es importantísimo e imprescindible para todo creyente, y muy especialmente para el siervo de Dios, pero no puede ser confundido con el “don”.

¿Cómo y en qué áreas se manifiesta el discernimiento espiritual?

Para contestar a esta pregunta comencemos por definir la palabra “discernir”. El Diccionario de la Lengua la define como: “Diferenciar con exactitud. Hacer juicio”. La palabra original griega es diakrino: separar, apartar, distinguir, descomponer, analizar, decidir, juzgar. En esta actividad está incluido un análisis consciente, que nos hace tomar una actitud correcta, una decisión acertada con una resolución sabia. Nos lleva a hacer las cosas con conciencia plena de responsabilidad legal. En el Antiguo Testamento también se emplea esta palabra (Heb. bin) cuyo significado es: entender, discernir, percibir, considerar, agarrar, ser perceptivo, tener intuición. Se refiere al proceso de la inteligencia para percibir, discernir y entender, que poseen todos los seres humanos en mayor o menor medida. En Nehemías 8:8 el avivamiento vino producto del entendimiento de la Palabra.

El discernimiento espiritual.

Manifestación.


1. Levítico 10:9-10.- Se utiliza en relación con el ejercicio del ministerio sacerdotal :

a. Para eliminar las causas que embotan la mente para la realización cabal del ministerio.
b. Para traer luz por medio de la enseñanza y aprendizaje de la Palabra al pueblo ignorante.
c. Para ponernos en capacidad de entender y hacer la voluntad de Dios.

2. Eclesiastés 8:1-7.- Para discernir el tiempo y el juicio:

a. Vv. 2-3. El discernimiento espiritual está vinculado con la administración de la justicia.
b. V. 4. El discernimiento está vinculado con la sabiduría humana y la divina. Ecl. 8:1 (comparar con 1 Cor. 1:8; 2:16, en el que el discernimiento espiritual está vinculado con nuestras relaciones con Dios.
c. V. 5-6 El discernimiento espiritual ayuda a evitar el mal y el juicio.
d. V.7. El discernimiento espiritual es característica del maestro de la Palabra, y de los que son enseñados.
e. Ezequiel 44:23-24.- El discernimiento espiritual tiene que ver con la vida de santidad y la obediencia a la Palabra. v. 23
f. El discernimiento espiritual tiene que ver con la enseñanza de la Palabra. v. 23
g. El discernimiento espiritual contribuye a la buena administración de la justicia (v. 24).

3. Nehemías cap. 10.

a. La luz que arroja el discernimiento produce una determinación firme para
obedecer (vv. 28-29).
b. El discernimiento espiritual nos da comprensión y capacidad para el ministerio
(vv. 31-39).

4. Corintios 11:29 Discernir el cuerpo del Señor (1 Co. 2:14).

a. La falta de discernimiento del Cuerpo produce:
b. Una vida cristiana indigna del Señor (vv. 27-29).
c. Atenta contra el testimonio de la Iglesia (5:5).
d. Inmoralidades (5:5).
e. Litigios (6:1)
f. Atenta contra la autoridad (9:1-18)
g. Atenta contra la adoración (Cap. 10).
h. Atenta contra la unidad (1:10-17).

5. La falta de discernimiento produce y es producto de la ignorancia de la Revelación de Dios.

a. Atenta contra la Palabra (12:1).
b. Produce caos y destrucción (14:38-40).
c. Produce falta de capacidad para diferenciar entre la obra del Espíritu Dios y la de los demonios (10:16-22; 12:3).

6. La falta de discernimiento produce falta de amor o limita el amor de Dios en el corazón (Cap.13).

El Don de Discernimiento de Espíritus.

Manifestación.

§ Isaías y Ezequiel vieron la gloria de Dios. (Isaías 6; Ezequiel 1)
§ Eliseo y su criado vieron los ejércitos de Jehová rodeándolos. (2 Rey. 6:8-17)
§ Pablo fue visitado por un ángel y lo vio, en medio del naufragio. (Hech. 23:23-24)
§ Micaías profetiza la derrota de Acab, cuando Dios le muestra el mundo espiritual y las actividades de los demonios para inducir a Acab a la guerra. (1 Rey. 22)
§ En el libro de Apocalipsis, podemos observar la conjugación del don de palabra de sabiduría y el de discernimiento de espíritus.
§ Sin verlo físicamente, Pablo discernió que el espíritu que tenía la chica de Filipos, era de carácter demoníaco. (Hech. 16:16-18) En este caso actuó unido al don de palabra de ciencia.

Cuando el discernimiento espiritual es potenciado con el don de discernimiento de espíritus se constituye en un arma poderosísima en manos de la Iglesia, en cualquiera de las áreas hacia donde se proyecte su trabajo.

¿En qué ayuda este don a la Iglesia de hoy?

En estos tiempos en que vivimos, las actividades demoníacas están tomando un lugar muy importante en la vida de la mayoría de las gentes a través de todas las prácticas ocultistas. A la vez, tratan de ejercer una labor directa de destrucción contra la Iglesia o el creyente en lo personal. El Diablo se presenta como “ángel de luz para engañar a los incrédulos” y, en ocasiones, a los mismos creyentes a través de enseñanzas y prácticas que parecen ingenuas. En estas y otras circunstancias es necesaria la manifestación de este don:

1. Para que la Iglesia no caiga en el error y para prevenir a muchos, Dios descubre las huestes de maldad que se esconden detrás de todas las actividades que se ciernen contra la Iglesia. Pone en alerta, al Pueblo de Dios, acerca de la naturaleza de los seres espirituales que actúan para dañarla.

2. Cuando el que ministra puede discernir la naturaleza y carácter de los demonios que tienen tomada una persona, está en capacidad de ejercer con más eficacia su autoridad para liberarlos. (Hechos 16:16)

3. Dios consuela a la Iglesia por medio de la manifestación de este don, cuando revela la presencia de algún ser angelical enviado por Él, mientras la Iglesia alaba y adora a Dios.

4. Dios alerta a los siervos de Dios del “lobo” que se esconde detrás del “disfraz de oveja” y que trata de introducirse dentro del rebaño para destruir.

5. En tiempos de peligro, Dios envía ángeles para asistir y liberar a sus siervos
(Hch. 12:6-19).

6. Trae consuelo personal, cuando ángeles enviados por Dios asisten a creyentes que están atravesando necesidades, sufrimientos y peligros.

Hace algunos años estaba participando de una Convención en Cuba. Faltaba poco tiempo para comenzar las sesiones de negocios, y algunos hermanos aún no se habían hecho presentes. Me encomendaron ir afuera para avisar a los que estaban entretenidos. Al pasar por el cuarto de oración, me encontré con un grupo de hermanos que estaban orando por una muchacha. La tenían tirada en el piso. Ocho o diez manos eran impuestas simultáneamente sobre ella. Varios reprendían al “demonio de rebelión”. La chica gritaba y se retorcía, tratando de salirse de debajo de la mole humana. Pregunté qué pasaba. “Está endemoniada”, dijo alguien. Observé y esperé unos segundos. Fue en ese momento cuando el Espíritu Santo me dio testimonio que algo andaba mal y que no era precisamente en la muchacha. Mandé a parar los conjuros y reprensiones. Cuando ella sintió que era aliviada del peso que sentía, quiso salir corriendo por la puerta gritando: “¡Me quiero ir! , me quiero ir!”.

Con suavidad, tratando de inspirarle confianza, le pregunté: “¿Qué te pasa?” Ella me contestó: “Pastor, me quiero ir para la casa, estoy cansada y “Fulana” no me entiende”. Esta chica era inconversa. Había sido invitada por la hermana “Fulana” para participar de la Convención, y como nada de aquello tenía significado para ella, unido a la incomodidad del sistema de albergue y a la intensidad de las actividades, una fuerte inquietud y el deseo de regresar a su casa – ubicada en un pueblo lejano al lugar donde se celebraba la Convención - comenzaron a manifestarse. Al verla tan intranquila, la hermana “Fulana” la llevó al cuarto de oración para que le reprendieran lo demonios que la intranquilizaban. Fue allí donde encontró varias manos que cayeron de súbito sobre ella. El resto, ya lo saben. Posteriormente, la chica se tranquilizó. Aconsejé a la hermana “Fulana” que la dejara ir, y todo quedó arreglado.

Ninguno de los que estaban ministrando había sido capaz de discernir la naturaleza de la situación. Arremetían contra el diablo y las consecuencias las cosechaba la muchacha. Con toda seguridad, para Satanás fue un “show” divertido. ¡Cuánta falta hace ministerios de intercesión, de liberación, realmente dotados con las capacidades espirituales necesarias para afrontar con sabiduría y éxito las situaciones que se presenten!

Diferencia entre dones de revelación y la palabra de consejo sabio.

Dijimos que, por regla general, junto con el ejercicio de los dones de revelación, venía una palabra orientadora, aconsejadora, consoladora o exhortadora. Pero es necesario diferenciar, entre un consejo sabio, una orientación sabia, y el ejercicio de los dones de revelación en sí. La palabra sabia o consejo sabio puede ser característico de cualquiera de los tres. Especialmente, hablando del don de palabra de sabiduría, que es con el que más se confunde, no es lo mismo el don que “una orientación sabia” o un “consejo sabio”, aunque en esto hay sabiduría espiritual.

La sabiduría del libro de los Proverbios y la que Santiago nos exhorta a pedir, aunque es espiritual, está al alcance de todos los creyentes, sin embargo el don no se manifiesta en todos.

Precauciones para el ejercicio de los dones de Revelación.


1. Tener plena seguridad de que ha sido Dios el que le ha hablado o revelado algo.

2. La persona tiene que tener suficiente madurez para deslindar sus pensamientos y emociones, de lo que verdaderamente viene de Dios.

3. Hay una responsabilidad muy grande, delante de Dios, sobre aquella persona que dice: “Dios me dijo...”, y Dios no le ha dicho nada (Dt. 18:18-22).

4. Casamientos por revelaciones y decisiones familiares basadas en revelaciones (especialmente cuando vienen de otros) son muy peligrosos. En el caso del matrimonio, es la pareja, en mutuo acuerdo, la que debe decidir, sobre las bases del gusto personal, la conveniencia , y sobre todo, la voluntad de Dios. En estos casos, la profecía nunca debe ser la base de la elección, sino la convicción personal de las partes, después de haber orado y buscado dirección divina. La profecía, pudiera venir, en algunos casos para confirmación.

5. Las revelaciones sobre situaciones de carácter moral no son dadas para ser divulgadas . NADIE TIENE EL DERECHO DE DIFAMAR A OTRO. Quien recibe una revelación en relación a otra persona, tiene la obligación de llamarla aparte y con un espíritu de comprensión y amor cristiano, tratar de ayudarla. Si no hay resultados, la persona más adecuada para ayudar es el Pastor, por lo cual, sólo a éste se le debe comunicar la inquietud. Él sabrá, con la ayuda de Dios, cómo tratar el caso. Después de hablar con el Pastor, la persona que recibió la revelación, solo debe orar por el caso y descansar en Dios.

6. La Iglesia Local no debe y no puede ser dirigida o gobernada mediante revelaciones. Dentro de la Iglesia el Señor ha colocado los ministerios de gobierno, encargados de la dirección y guianza de la obra de Dios. Sobre todo, es sobre el Pastor que recae, preponderantemente, la responsabilidad de la dirección del rebaño. Los dones de revelación, como el vocablo lo dice, solo REVELAN situaciones. En las decisiones de una Iglesia, la profecía solo pudiera venir a confirmar, en algunos casos, lo que el ministerio de gobierno ha decidido. (Hch. 15, véase especialmente los vs. 32-33).

7. El trato de Dios con la persona utilizada con los dones de revelación, no es más importante, ni más especial, que el trato de Dios a través de los que poseen dones y ministerios de gobierno o ayuda. Cada uno es importante, pero dentro de su área, pero no hay dones de importancia exclusiva. En el ejercicio conjunto de los dones y ministerios no hay ni puede haber contradicciones. Todos pueden y deben trabajar armónicamente y sin interferencia, para edificar el Cuerpo de Cristo. Sin embargo los que tienen los dones de revelación están sujetos organizacional y gubernamentalmente al gobierno interno de la Iglesia.

ES, EN ESTOS CASOS, QUE DEBEMOS PEDIR SABIDURÍA DE DIOS (SGO. 1:5) PARA LA APLICACIÓN, EN TIEMPO Y FORMA DE TODAS ESTAS CAPACIDADES
ESPIRITUALES MUY ESPECIALMENTE LOS DONES DE REVELACIÓN.

DONES DE PODER.

Don de hacer milagros.

Dios, en su soberanía, tiene la facultad de hacer milagros sin intervención humana. Él creó el Universo (Gen. 1); envió un terremoto a la ciudad de Filipos cuando Pablo y Silas estaban encarcelados (Hch. 16:26). Sin embargo, en su trato con el hombre, a Él le ha placido utilizarlo, colocando en sus manos la capacidad de hacer grandes obras con Su poder y en Su Nombre.

Dios le ha dado la capacidad natural al hombre, para que, utilizando la sabiduría humana pueda crear medios para realizar grandes cosas, por ejemplo, en el campo de la cibernética, en el de la medicina, en el espacial, etc. Podemos catalogarlas de milagros humanos. Sin embargo todas estas capacidades están remitidas al ámbito natural, tienen sus limitaciones y no tienen nada que ver con esta capacidad, que como un don del Espíritu, se manifiesta en algunos creyente: el don de hacer milagros.

En el campo de lo espiritual, notamos cierto despliegue de fuerzas que operan produciendo alteraciones físicas, síquicas, y espirituales que se escapan a la razón humana. En el mismo incursionan los parasicólogos, los hechiceros, los curanderos, espiritistas, magos, etc. que con sus “milagros” llaman la atención de muchos y engañan a la gentes desviándolas del verdadero camino de salvación que es Cristo. Podemos asegurar que muchas de esas manifestaciones no proceden de Dios, y aunque algunas de ellas las cataloguemos de “milagrosas”, sin embargo nada tienen que ver con las obras de milagros y de poder manifestadas a través de lo que la Biblia le denomina “dones de milagros”. Un ejemplo lo tenemos en Éxodo 7:8-19 . En la lucha entre Moisés y los hechiceros de Faraón, todo parecía igual, hasta que Dios hizo la diferencia. (vs. 18-19).

Una de las cosas que tenemos que saber es que el Diablo, enemigo número uno de Dios y del hombre “se viste de ángel de luz” (2 Cor. 11:14-15) y con un poder engañoso impide que el hombre conozca la verdad del evangelio. (2 Tes. 2:11-12). Por esto podemos decir que esas manifestaciones no son “el don de hacer milagros”

Esas posiciones negativas nos conducen a preguntarnos qué cosa es el don de hacer milagros, a lo cual respondemos:

Es la acción dinámica y generadora del Espíritu, manifestada a través de algún miembro del Cuerpo, que lo pone en capacidad para alterar, contrarrestar o normalizar las leyes naturales.

Cuando el milagro ocurre en una persona, por ejemplo, con una anormalidad visible como huesos deformados, o una enfermedad incurable, cáncer o sida, y que llama la atención, y deja perplejas a las personas, recibe el nombre de MILAGRO DE SANIDAD.

Este don tiene su particularidad exclusiva: es activo. La persona es la que interviene en la realización del milagro. Es el hombre obra por Dios, actuando en Su Nombre.

Ejemplos de la manifestación de este don.

Nótese la participación activa del hombre en ella.

Ejemplos:
Los milagros hechos por Moisés ante Faraón (Éx. 7-11).
Muchos de los milagros de Jesús.
Los milagros apostólicos:
-- La cura del cojo del templo La Hermosa (Hch. 3).
-- La curación de Eneas y resurrección de Dorcas. Hch. 9: 36-43, etc, etc.

¿En qué nos ayuda el ejercicio del don hoy?

1. Muchas personas reciben sanidad y salvación, al sentir el poder sobrenatural de Dios en su problema insoluble desde el punto de vista humano.

2. Muchas personas reciben salvación, creyendo a Jesús, cuando experimentan o ven las obras portentosas de Dios.

3. Es un testimonio, ante el mundo incrédulo, de que en verdad Dios está en y con Su pueblo.

4. Problemas de carácter material o físico, de suma necesidad y en los cuales estamos limitados humanamente, son resueltos milagrosamente mediante la oración de fe en el nombre de Jesús.

Corría el mes de febrero de año 1988. Comenzamos a experimentar un gran avivamiento en nuestra pequeñita Iglesia de Primer Paso. Durante siete meses consecutivos y en ocasiones dando un promedio de 3 a 5 reuniones diarias, Dios bajó con gloria y poder haciendo cosas espectaculares. Fueron decenas incontables de milagros de todo tipo. Dios no discriminó ninguna enfermedad. Pero recuerdo que aquella mañana, en medio de apogeo de actividad y entre la multitud que pasó a recibir sanidad estaba un matrimonio cuarentón. El esposo había sufrido de un ataque cardíaco que lo había dejado hemipléjico. Su brazo izquierdo paralizado, su boca torcida, su hablar y caminar defectuoso. Coloqué mi mano izquierda en su espalda y la derecha sobre su pecho. Tomé autoridad sobre la enfermedad y con todas mis fuerzas reprendí el mal. Instantáneamente el hombre quedó libre de su azote. Cuando le di la orden de levantar su mano, levantó las dos, quedó restaurado, completamente y sano. Aquel matrimonio se abrazó y lloraban los dos como niños, mientras que el resto de los enfermos cobraba fe y los milagros seguían sucediendo.

En el orden físico, justo, hace alrededor de un mes, esta misma computadora notebook, en la cual trabajo, se rompió. De intruso me metí en los files de funciones y la descontrolé, y no quiso entrar a window más. Estuvo alrededor de dos semanas así; y yo, sin poder trabajar en ella. Por fin, después de haber recorrido algunas de casas computación y sin solución, di con una donde la programaron nuevamente y recomencé mi trabajo. A los dos o tres días, la máquina volvió a descomponerse y quedó en la misma situación. Me entró cierto estado de desesperación, ya que pensé que había perdido toda la información. Se lo dije a mi familia. Alba mi hija mayor, en un acto de “inconformidad santa” dijo: “¡Papi, eso es una burla de Satanás, porque él sabe la bendición que va a ser el libro, vamos a imponer las manos sobre la computadora y vamos a reprender!” Nos reunimos alrededor de la computadora y reprendimos y oramos. Olga, mi hija menor, se sentó, abrió y ahí estaba Window ante nosotros dispuesto a seguir ayudándonos. El milagro se realizó y Dios nos ahorró la plata.


El Don de Fe.


Desde que tenemos uso de razón hemos escuchado en nuestro hogar hablar de vez en cuando acerca de Dios. Recuerdo que en mi casa, por ejemplo, Su nombre lo utilizaban para todo: “¡Dios mío!”, exclamaba mi mamá cuando yo hacía algunas de las mías. Por la noche y antes de acostarnos, nos acostumbraron a recabar la bendición de nuestros padres, y los cinco hermanos, uno por uno decíamos: “La bendición, papi”, “la bendición, mami” , y todas las noches escuchábamos de ambos: “Dios te bendiga hijo, Dios te bendiga hija”. “Que Dios los acompañe”, nos decía mami cuando salíamos. Siempre se nos enseño a creer y confiar en Dios, a tener fe en él. Esa es la fe tradicional, pero esto no es el don de fe.

Cuando nos convertimos al evangelio, lo hicimos sobre las bases de la fe en el sacrificio de Cristo que se nos predicó, y se nos enseñó que toda la vida cristiana estaba regulada por una vida de fe en Dios. Pero esto no es el don de fe.

Sin embargo la Biblia nos habla también de la fe como un don del Espíritu llamado “don de fe”. ¿En qué consiste, entonces este don?

Para dar respuesta a esta pregunta diremos que es una capacidad sobrenatural del Espíritu Santo, que opera a través de ciertos miembros del Cuerpo de Cristo, poniéndolos en capacidad para experimentar protección, provisión y liberación.

También se le describe como un impulso que mueve a siervos de Dios, para emprender grandes proyectos a favor de la obra de Dios, aún cuando las posibilidades humanas y objetivas sean inoperantes. El resultado es ver a Dios hacer lo imposible, posible; abrir puertas cerradas; convertir en realidad victoriosa aquello en lo que la persona se empeñó para Dios.

Particularidad de este don.

A diferencia del don de hacer milagros, el don de fe es pasivo: espera el milagro. Dios actúa y el hombre espera y recibe el milagro. Veamos el siguiente cuadro comparativo:

Similitudes y diferencias entre el Don de Fe y el Don de Hacer Milagros.

Similitudes:

a) Son dones de poder
b) Dan capacidad para obrar.

Diferencias:

DON DE HACER MILAGROS: Es activo. El hombre realiza el milagro. El hombre actúa en nombre de Dios. Dios le dice al hombre: "¿Por qué te detienes, no te he dicho que marches"
DON DE FE: Es pasivo. Dios realiza el milagro. Dios actúa a favor del hombre. Dios le dice al hombre: "Estad tranquilos y ved..."

Ejemplos de la manifestación de este don.

1. Para protección y liberación:

-- Daniel en el foso de los leones (Dan. 6)
-- Los tres jóvenes hebreos en el horno de fuego (Dan. 3)
-- Pedro libertado de la cárcel (Hch. 12:6-19
-- Pablo y Silas liberados de la cárcel. Hechos 16:11-27

2. Para provisión:

-- El aceite de la viuda. (2 Rey. 4:1-7)
-- La multiplicación de los panes y los peces. Lucos 9:10-17

Por regla general, en muchos lugares, el potencial económico y financiero de la Iglesia es limitado; el área de influencia en las altas esferas económicas y políticas, es bastante restringido o nulo. En muchos casos, la labor misionera y los grandes emprendimientos y proyectos comenzaron, bien con escasos recursos o bien sin éstos. Es precisamente, en estas circunstancias, en las que Dios dota a sus siervos con esta capacidad sobrenatural para “emprender grandes cosas para Dios y esperar grandes cosas de parte de Dios”.

¿Cómo podemos definir este don? Lo podemos definir como la proyección de nuestra fe con visión de futuro. Con metas definidas en el presente, no teniendo nada ahora, salvo al Cristo del futuro en el presente.

Los efectos de la manifestación de este don son los logros obtenidos.

En el año 1989, vivíamos en Buenos Aires. Necesitábamos mudarnos para San Rafael, el lugar donde habríamos de comenzar nuestro primer trabajo misionero, en Argentina. Dios había suplido milagrosamente el dinero para comprar una casa. Antes de viajar para hacer la compra, nos reunimos los siete miembros de la familia y les pregunté: “¿Qué clase de casa quieren y dónde?” Entre todos la describimos: “Una casa grande, con cuatro dormitorios y sus correspondientes placares, dos baños, un living grande (pensando en los cultos caseros), oficina, teléfono, recibidor y patio amplio; en un barrio donde no haya Iglesias establecidas, y que tenga todos los servicios”. Oramos por esta casa.

Me trasladé a San Rafael, (dicho sea de paso, en avión, otro milagro) y comencé a recorrer las inmobiliarias, una por una. Ninguna tenía este tipo de casa en venta, y sobre todo que se ajustara al dinero que llevaba. Ya tarde, visité la última. El Sr. Díaz, dueño de la inmobiliaria, tomó su libreta de notas y me fue describiendo casa por casa de las que tenía en venta. Ninguna se ajustaba a la descripción. “De todas formas - me dijo amablemente - le invito a subir al auto; recorramos todas las casas que tengo en existencia y quizás alguna de tres dormitorios se le pueda hacer alguna modificación y resolvemos la situación”.

Al ver las puertas cerradas, de mala gana acepté para corresponder a su amabilidad. Colocó en el cajón (gaveta) su libreta. Nos levantamos, y no habíamos caminado tres pasos, cuando justo, en ese momento, sonó el timbre del teléfono. Retrocedimos, nos sentamos nuevamente. Levantó el tubo, sacó nuevamente la libreta y comenzó a anotar. Este hombre me miraba con los ojos asombrados. Miraba la libreta, anotaba, me miraba. Terminó y me dijo: “Señor, ¡que suerte tiene usted!”. Antes de que siguiera hablando, me le adelanté y le dije: “Sr. Díaz, eso no es suerte; quiero que sepa que yo dejé a una familia en Buenos Aires que está orando, justo, por esa casa que la acaban de entregar”.

Desde Comodoro Rivadavia, en la Patagonia argentina, un veterinario le hacía entrega de su casa. Subimos al auto, dimos el recorrido convenido y, por último, nos introdujimos en el Barrio UNIMEV, uno de los mejores barrios de la Ciudad, con calles asfaltadas, acequias, alumbrado, servicio de recogida de basura, transporte colectivo, todo arboleado y una serie de comodidades más. Bajamos frente a la casa, pedimos la llave a la vecina que la tenía bajo su custodia. El señor Díaz abrió la puerta y justo entramos por el recibidor, pasamos a la oficina, de ahí a un living amplio donde cabían unas 45 personas sentadas, recorrimos los cuatro dormitorios con sus placares o closets, entramos a los dos baños, salimos al patio amplio. De las mil doscientas casas de ese barrio, la única que llenaba los requisitos que habíamos pedido era esa. Dios, en su omnisciencia, sabía nuestra necesidad y con antelación hizo que este veterinario le fabricara esos anexos: el recibidor para los clientes y el consultorio para los perritos.

Dentro de la casa, yo no hacía otra cosa que dar gracias a Dios. Estaba asombrado por la exactitud de la respuesta a la oración. Y le dije: “Esta es la casa, me quedo con ella, la compro”. Después nos enteramos de que en toda aquella parte de la ciudad no había Iglesias establecidas, y fue allí donde comenzamos la obra. Al regreso, mi familia quedó maravillada, asombrada, entusiasmada al ver la mano poderosa de Dios obrando y haciendo posible lo imposible para nosotros.

Los Dones de Sanidades.

Hay mucha controversia sobre si Dios sana hoy o no. En aquel culto que mencioné más arriba, del que participaba mi hijo mayor, el predicador también explicaba: “Los milagros fueron para aquellos tiempos, para hoy tenemos a los médicos y la medicina”. Esta es la expresión que comúnmente oímos decir a muchos evangélicos escépticos en cuanto al operar sobrenatural del Espíritu Santo en este tiempo.

No desdeñamos la ciencia. Creemos que Dios la ha utilizado para aliviar los males de la humanidad. Pero es bueno que entendamos que, por ejemplo, a donde quiera que vaya un creyente para predicar el Evangelio, el campo de batalla y de labor se convierte en una Iglesia Primitiva donde se necesita del “bastón”del Espíritu” para que su “palabra y predicación no sea con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con la demostración del espíritu y poder”.

Por otra parte hay muchas enfermedades que se tornan rebeldes para la ciencia y en las cuales ésta se ve sumamente limitada o impotente. Hemos sido testigos experimentales del poder sanador de Dios, no solo en nuestros cuerpos, sino que hemos sido instrumentos en Sus manos para ver todo tipo de señales sanadoras en otros y, específicamente, en casos en los que la ciencia había declarado desahuciada a la persona. La experiencia nos enseña que Jesucristo “es el mismo ayer, hoy y por siempre”.

La Biblia considera las enfermedades como producto primario del pecado de nuestros primeros padres y por lo tanto la obra redentora contempla, junto con la liberación de nuestros pecados, la liberación de nuestras dolencias. Isaías 53:4-5. La sanidad está provista en el Calvario y está al alcance de todos. “¿Está enfermo alguno de ustedes?, Haga llamar a los ancianos de la Iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor... y la oración de fe sanará al enfermo y el señor lo levantará” Santiago 5:14-16

Podemos decir que la oración por los enfermos y la sanidad de ellos es parte normal del ministerio de la Iglesia, ministradas a través de hombres con capacidades para hacerlo. Y es, precisamente aquí, en este punto, donde cabe la pregunta: ¿cuáles son esas capacidades? Esas capacidades son los dones de sanidades para la cura de los enfermos. Entonces podemos definirlos de la siguiente forma:

Son manifestaciones sobrenaturales del Espíritu, que pone en capacidad a algunos miembros del Cuerpo de Cristo para suministrar salud física a los enfermos, sin la intervención de médicos o medicinas. En su obrar, es la oración de liberación u oración de fe la que hace real la sanidad física. La Biblia está llena de estos ejemplos.

Observaciones especiales.

Nótese la forma plural de la frase para definir este don: “dones de sanidades”. Tal parece que en la manifestación de este don hay especialidades según los tipos de enfermedades, tal y como sucede en la medicina.

Mi suegra fue usada por Dios de una forma definida cuando oraba, especialmente, por las personas con dolores de cabeza. En mi caso, aunque quizás Dios haga otras cosas, sin embargo Él me ha dado una fe especial para orar por los problemas óseos. Recuerdo que, en un recorrido que mi esposa Melba y yo dimos por toda la zona del Cuyo, (Mendoza, San Luis y San Juan), antes de trasladarnos a San Rafael, en una de las iglesias que llegamos, después que testificamos y predicamos, oramos por los enfermos. Especialmente hice una fila de todos lo que tenían problemas óseos de cualquier tipo y otra fila de personas con otras enfermedades. Mientras mi esposa oraba por de los enfermos generales yo oraba por los que tenían problemas en sus huesos. Entre los enfermos que se sanaron de una y otra parte, había una hermana, (de sobrenombre Beba) de cierta edad, que tenía todo el cóccix desecho producto de la osteoporosis. En días más le iban a hacer una operación para colocarle una prótesis plástica. Sufría mucho. Esa noche Dios le hizo un cóccix nuevo. No tuvo que operarse y fua un testimonio para el doctor que la trataba, así como para su familia y para la Iglesia.

Aclaraciones especiales al respecto.

1.° Con la excepción de algunos grupos o personas extremistas, los pentecostales y, en sentido más general muchos los evangélicos, aceptamos la sanidad divina como una actividad vigente todavía en la Iglesia de hoy. No estamos en contra de la ciencia médica. Al contrario, creemos que ella proviene de Dios, aún cuando ésta sea usada en contra del mismo Dios. Esto no invalida su fuente. Apoyamos específicamente la acción de la ciencia médica, y recurrimos a ella cuando la necesitamos, o no nos alcanza la fe. Pero también creemos que, independientemente de la intervención de la ciencia, Dios ha capacitado a sus hijos para orar por los enfermos con el fin de que sean sanados, sin el suministro de medicamentos.

2°. Cuando se ha orado un tiempo prudencial, y el enfermo no ha experimentado sanidad, se debe recurrir al médico. En el caso particular de los niños, es recomendable acudir de inmediato si la situación lo requiere. No debemos someter a ninguna persona al peligro de complicaciones o de muerte. No debemos exigir a otros que se apoye en nuestra fe; esa persona debe buscar la suya propia y ejercitarla. Recuerde que todo esto implica responsabilidades legales, y puede traer problemas a la Iglesia, muy especialmente cuando hay familiares inconversos involucrados.

3°. En caso de personas con planes médicos, no es conveniente pedirle que suspendan dichos tratamientos. Si el Señor los sanó, permita que sea el médico el que le dé de alta y certifique la sanidad. De esta forma, Dios se glorifica, y queda un testimonio positivo para el mismo médico y para otros.

4°. Es necesario evitar el sensacionalismo. Este se manifiesta en la propaganda desmedida sobre milagros y sanidades y, su efecto es peor cuando se dirige la mirada de las gentes hacia el instrumento humano que Dios utiliza, perdiéndose lo más importante: la gloria de Dios y la salvación de las almas. Es preferible que las mismas gentes que recibe sea la que testifique sobre las bases de lo que ha experimentado. A veces las gentes quedan defraudados al prometérseles mucho y recibir poco o nada.

Entre los casos concretos de sanidad que Dios operó en Primer Paso sucedió el siguiente: un domingo a la mañana, temprano, alrededor de las seis, - cuando todavía dormíamos, cansados de tanto trajín-, escuché desde la cama el motor de un auto que se detenía frente al templo, que queda casi al frente a la casa pastoral. Salté de la cama y levanté las persianas de la ventana. Vi un Chevrolet 48, color verde almendra, del cual se bajaban dos personas. Le dije a mi esposa un poco contrariado: “¡Melba, ya comienzan a llegar, solo son las seis!”. De momento pensé que se iban a dirigir a la puerta del templo para tocar, pero caminaron hacia atrás del auto, levantaron la puerta del guarda valijas (maletero) y sacaron una silla de rueda. La abrieron y la rodaron hasta una de las puertas traseras del auto, que daba hacia el templo, y sacaron a una mujer, a la cual, levantando en alto, la sentaron en la silla. Al ver aquel espectáculo, sentí cierta sensación de temor. Primera vez que me enfrentaba con una situación semejante. Le dije al Señor: “Señor, yo no he traído a esta mujer aquí, así que yo no sé que vas a hacer con ella”... Pero en un rapto de, no se si de osadía o fe, le dije: “Señor, te acepto el desafío”.

Me vestí rápidamente y fui a recibir a los primeros visitantes del día; les abrí el templo y les manifesté que, hasta las ocho de la mañana, no comenzaba el primer culto. Esperaron mientras iban llegando más y más gentes hasta que se hubo llenado el lugar. A las ocho, justo, comenzamos la primera reunión que duró algo más de una hora. Después de haber presentado el plan de salvación y permitirle a las gentes que aceptaran a Cristo, comencé a orar por los enfermos.

En esa oportunidad, sentados en las bancas, fui rápidamente uno por uno imponiendo mis manos y declarándolos libre de sus enfermedades. Los testimonios no se hicieron esperar, pero esta mujer salió igual que como había entrado. Toda aquella semana estuve pensando en esas gentes. Pesé que quizás no vendrían más. Al domingo siguiente, a las seis de la mañana, siento el motor de un auto. Lo reconocí... y cuando me levanté, ahí estaban nuevamente. Salió el chofer, salió el acompañante. “Ahora van a sacar la silla de rueda”, me dije. Pero para sorpresa mía, se dirigieron a la puerta trasera, la abrieron y salió, caminando y por sus propios pies, sin ayuda de nadie, la mujer por la cual había orado el domingo anterior.

En el culto testificaron de la obra que Dios había hecho el lunes por la mañana. Ella se levantó de la cama, fue caminando diez cuadras hasta la casa de la hija. Cuando el primer vecino la vio caminar después de verla diez años en silla de ruedas, dio la voz. El barrio entero salió en procesión detrás de ella y cuando llegó a la casa de la hija, ésta casi se desmaya al ver a su madre sana. Aquél pueblo, San Antonio del Sur, pasó casi todo por nuestra capilla producto de este testimonio.

Este es el Dios en el cual yo creo. No me interesa que le llamen “muletas” a los dones, porque estas “muletas” hacen que los paralíticos suelten las suyas.

DONES DE EXPRESIÓN.

Don de Diversos Géneros de Lenguas.

Definición.


Es una manifestación sobrenatural del Espíritu de Dios, que pone en capacidad al creyente, para hablar o expresarse inspiradamente en un idioma nunca conocido ni aprendido, ya sea humano o angélico (1 Cor. 13:1) .

Naturaleza y propósito de este don.


La clave: “Habla a Dios y nadie lo entiende” (1 Co. 14:12)
“El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica”. (v. 4)

El único don que Dios ha concedido para edificación propia es el don de diferentes géneros de lenguas, por lo cual, su ejercicio en el culto público está regulado por la misma Biblia (1Cor. 14: 23).

Diferencia entre las “lenguas como señal” y las “lenguas como don”.

1. Fue la evidencia inicial y física, en el día de Pentecostés, de lo que la Biblia denomina bautismo del Espíritu Santo: ellos comenzaron a “hablar en otras lenguas como el Espíritu les dio que hablasen” (Hech. 2:4; 10:46;; 19:1-10). En el A. T., en algunos casos, la señal de que el Espíritu Santo venía sobre alguien era la profecía; en otros una capacidad de sabiduría y habilidades extraordinarias (Éxodo 31:1-6); en otras para ejercer el ministerio sacerdotal y directivo como en el caso del Rey los cuales eran ungidos con aceite, símbolo de la venida del Espíritu sobre ellos.

2. En el N. T. la señal inicial de “las nuevas lenguas”, unido en ocasiones al don de la profecía. Posteriormente y a raíz de Pentecostés, le siguieron toda una gama de manifestaciones espirituales cuya fuente era también del Espíritu Santo.

3. Muy especialmente, para las Iglesias que hacen del don de lenguas el centro de su culto público es bueno que entiendan que como un don espiritual se manifiesta de la siguiente forma:

a. Cuando lleva el propósito de la edificación personal. En este caso no se requiere interpretación, y su manifestación en el culto público está regulado, “si no hay quien interprete, calle y hable para sí mismo y para con Dios” (1Co. 14:28).

b. Cuando tiene el propósito de edificar la Iglesia. En este caso requiere de la manifestación del don de interpretación de lenguas (1Co. 14:27) para edificar a otros.

Características especiales de este don.

Es necesario observar que la Biblia no habla de “don de lengua”, sino de “diversos géneros de lenguas”. De igual forma que hay una gran variedad de idiomas a través de los cuales el hombre puede expresarse, también el Espíritu se manifiesta en diversas formas. Si prestamos atención, no todos tienen la misma particularidad de expresarse.

¿Cuáles son los usos de ese don. Cómo se manifiesta? (1 Cor. 14:14-21)

Si tenemos conciencia de las formas en que este don puede manifestarse, nos vamos a sentir altamente bendecidos al experimentar en nuestra propia vida la bendición que trae el ejercicio consciente del mismo. Pablo enseña a los corintios y a nosotros también las siguientes formas de su manifestación:

1. Se torna en una oración en el espíritu: “ Si yo oro en lengua desconocida mi espíritu ora” pero “mi entendimiento queda sin fruto” (v. 14) . “Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento” (v. 15).

2. A veces se torna en un canto de alabanza en el espíritu.- “Cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento” (v. 15b).

3. Se puede manifestar como un vehículo para bendecir a otros” (v. 16).

4. Se puede traducir en una acción de gracias. “Porque si bendices sólo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amen a tu acción de gracias? pues no sabe lo que has dicho”, “Porque tú, a la verdad, bien das gracia; pero el otro no es edificado”.

5. Se puede tornar en una oración intercesora (Rom. 8:26-28): “...Pero el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles...”

Don de Interpretación de Lenguas.

No es la capacidad intelectual para interpretar idiomas humanos o traducir de un idioma a otro. Para esto no hace falta ninguna capacidad sobrenatural. Tenemos que recordar que todos los dones, aún aquellos que nos parecen menos importantes, tienen sobrenaturalidad intrínseca y su fuente es el Espíritu Santo de Dios.

Es la capacidad sobrenatural del Espíritu concedida a algunos miembros del Cuerpo de Jesucristo, para entender y dar a conocer lo que se habla en otras lenguas desconocidas, con el propósito de edificar a la Iglesia.

Particularidades de este don.

Es bueno tener en cuenta la palabra “interpretación”. Fíjese que no dice “traducción”. Mientras que “interpretar” es “explicar algo oscuro” o no inteligible a la mente del hombre, o “sacar deducciones de un hecho o palabras”, el “traducir” es “verter de una lengua a otra lengua” y para esto se hace necesario buscar un equivalente a cada palabra en el idioma que se va a traducir. Para esto, cuanto más se apegue al original, sin variar el significado, mejor. Pero en el “interpretar” se vierten las ideas con las palabras del idioma conocido. La palabra griega que se traduce “interpretar” en relación al don tiene los siguientes significados:

En 1 Cor. 12:10, para la palabra interpretar y para definir el nombre del don, se utiliza el sustantivo griego ermeneia (hermenéia) que quiere decir: “palabra, habla, don de la palabra, interpretación, explicación”. El verbo que está en relación es: ermeneuw (hermenúo): interpretar, traducir, expresar en palabras, declarar, exponer, explicar.

En 12:30 se utiliza diermeneuw (diermenéuo): interpretar, explicar, traducir. Etimológicamente está compuesto de la preposición dia: a través de, por; y por la palabra ermeneuw (hermenéuo), de la cual ya dimos su definición. En 14:13 tiene el mismo significado.

Esto es necesario saberlo, para entender cómo funciona este don. Dios trabaja en la mente. Es la mente humana tomada por la “mente de Cristo” e impresionada por el “Espíritu de Cristo” , la que sabe qué es lo que piensa Dios en ese momento y qué es lo que Dios quiere decir a Su pueblo por medio de las lenguas ininteligibles. Las palabras para expresar la mente del Espíritu las ponemos nosotros. Somos nosotros los humanos los responsables de explicar y transmitir y revelar fielmente con nuestras palabras, lo que Dios quiere decir a Su Iglesia.

Se hace necesario, imprescindible, enseñar a la Iglesia, muy especialmente a los creyentes que son utilizados por ese don para que puedan discernir y deslindar las palabras o expresiones que pudieran emitir bajo el impacto emocional del poder de Dios en su vida, y lo que netamente reciben de Dios. En la manifestación de este don, como en el don de la profecía, el trato de Dios con el instrumento es de mente-mente, no de palabra-palabra, por lo que la persona debe interpretar bien la mente de Dios, para transmitir y explicar con las palabras correctas lo que Dios quiere decir a la Iglesia.

Su aplicación dentro de la Iglesia (1 Cor. 14:14-18).

Una oración hecha en “otras lenguas” edifica a la Iglesia cuando es interpretada. (v. 15) Los “cánticos espirituales” son de edificación a la Iglesia, cuando éstos son interpretados. (v.15) Las bendiciones que proferimos mientras hablamos en otras lenguas, edifican a la Iglesia, cuando estas son interpretadas. (v. 15). Cuando nuestra gratitud a Dios es expresada en otras lenguas, su interpretación trae bendición y edificación general. (vs. 16-17)

Recuerde: Las “lenguas extrañas o angelicales” (1 Cor. 13:1) edifican la Iglesia cuando son interpretadas, por lo tanto, no debe impedirse la manifestación de ese don y su relativo, el de interpretación, en el culto público. Pero si no hay interpretación, Pablo aconseja que “calle en la Iglesia y hable para sí mismo y para con Dios. (1 Cor. 14: 5,28).

El Don de Profecía.

Es necesario que pongamos atención a las características de este don, pues la ignorancia de cómo funciona dentro en la Iglesia, y el falso concepto que se tiene sobre su naturaleza, han producido mucha confusión. Quizás se le ha dado una importancia desmedida, y un carácter que no tiene. Esto ha producido un espíritu de singularidad en la persona utilizada, que asume una autoridad de la cual carece este don.

En primer lugar hay que decir que este don, en el sentido estricto de la palabra no es de carácter predictivo como algunos enseñan. La confusión viene producto de que como los dones de revelación tienen que tomar como vía de expresión al don de la profecía, se le atribuye, incorrectamente, a este don las características de los dones de revelación. Pero estrictamente hablando, Pablo define y deslinda su área de manifestación en su uso estricto y dice: “Porque el que profetiza habla a los hombres, para edificación, exhortación, y consolación” Para esto la persona, ni tiene que ser profeta, ni tiene, necesariamente que predecir nada.

Características especiales.

1°. Es un don de expresión inspirada.

2°. La manifestación del don de la profecía no requiere necesariamente la manifestación previa de “lenguas extrañas” , ya que el mensaje se da directamente en lenguaje conocido.

3°. Mientras que el don de diferentes géneros de lenguas edifica netamente a la persona que habla (salvo que haya interpretación), el don de la profecía edifica a la Iglesia. El primero “habla a Dios y nadie le entiende”; el segundo “habla a los hombres para edificación”. (1 Cor. 14:1-2)

4°. Como en el caso del don de interpretación de lenguas, la transmisión es de mente-mente. El que profetiza debe utilizar las palabras más acertadas para transmitir la idea del mensaje. Esto requiere responsabilidad y madurez.

5°. Durante la transmisión del mensaje la persona está en sus cabales. No pierde la conciencia de lo que está diciendo. Dios no convierte en un grabador-reproductor al instrumento que utiliza.

Don de exhortación o, mejor, “el que exhorta” (“animar a otros”. NVI. Rom. 12:8).

Este don parece ser una especialidad del don de la profecía. Puede caracterizarse por una expresión espontánea del Espíritu para animar e incitar a la Iglesia a vivir una vida de santidad, poner mano a una obra o levantar el ánimo en medio de las pruebas. El ejercicio de este don puede ser tanto de carácter general, - dirigido a la Iglesia-, como de carácter particular, o sea, dirigido a un creyente necesitado. Hay Iglesias que reconocen a los “Exhortadores” como un ministerio oficial dentro de la congregación.

Regulación de los Dones de Expresión.

Cuando hablamos de regulación, nos referimos al orden que estipula la Palabra, para su manifestación edificadora. Recuerde que Dios no nos convierte en un robot despersonalizado, sino que cooperamos conscientemente con Él para bendecir.

Algunos confunden el desorden con bendición de Dios. Se rebelan contra la enseñanza y acusan a sus enseñadores de impedir la bendición. Hay que hacer la diferencia entre “canalizar la bendición” y “cortar o impedir la bendición”. Es, pues, necesaria la instrucción y el dominio propio. La práctica y la experiencia nos ha enseñado que el desorden sí ha traído consecuencias funestas a la Iglesia, y ha sido la causa principal del “corte” de esa bendición y, aún mas, de grandes desavenencias. Veamos lo que la AUTORIDAD MÁXIMA nos revela:

El capítulo 14 de 1 Corintios nos da pautas a seguir en relación con el uso correcto y recto de los dones de expresión y otros. La clave de este capítulo está en el v. 26 que dice: “¿Qué concluimos hermanos?,Que cuando se reúnan cada uno puede tener un himno, una enseñanza, o una interpretación. Todo debe hacerse para edificación” (14:26)

Todo el culto no puede convertirse solamente en profecías, o en lenguas, o en revelaciones, o en cualquier otro don. Cada uno de éstos tiene un lugar y un momento oportuno y llena una necesidad cuando es el Espíritu el que los promueve. Sobre las profecías y las lenguas léase vs. 27-33.

Muchas congregaciones tienen reuniones de oración destinadas especialmente a los creyentes. En ellas, todos están buscando el rostro de Dios; los hermanos expresan su espiritualidad con una mayor libertad y le permiten al Espíritu Santo que trate tanto en lo colectivo como en lo personal. En ellas, las manifestaciones del don de diversos géneros de lenguas se puede dar simultáneamente y no siempre acompañado de interpretación. Los creyentes están siendo edificados en lo personal. No siempre se requiere del don de interpretación de lenguas.

Por otra parte tenemos la reunión de carácter general y público, destinada ya al evangelismo, ya a enseñanza de la Palabra. En este caso, los objetivos son diferentes: ganar almas para Cristo o instruir a los creyentes. Esas reuniones incluyen momentos de alabanza, de adoración y de oración. En un momento determinado, el Espíritu puede tomar control y se puede dar la manifestación de las lenguas desconocidas. Pablo lo entendía así (1 Cor. 14:26-28), pero también él explicó que si “no hay quien interprete esas lenguas, la persona debe callar y hablar para sí y para Dios” (1 Cor. 14:28). Por otra parte, regula la cantidad de intervenciones y establece la necesidad de un intérprete: “Si alguno habla en lengua extraña, sea esto por dos o a lo más tres, y por turno; y uno interprete”. (1 Cor. 14:27).

En las iglesias maduras y doctrinadas esto se produce de una forma normal y todos son bendecidos, “... pues Dios no es Dios de desorden , sino de paz” (14:33). El apóstol concluye sus consejos con la siguiente declaración: “Así que, hermanos míos, ambicionen el don de profetizar, y no prohíban que se hablen en lenguas, pero todo debe hacerse de una manera apropiada y con orden”. (14:39)

Todo lo dicho anteriormente nos da las pautas para entender que, aunque es el Espíritu el que toma control de la lengua como órgano para expresarnos en la forma que Él quiere,- sea lenguas, interpretación o profecía -, nosotros no perdemos el control ni el dominio propio. La manifestación de estos dones se produce por la conjugación entre la manifestación del Espíritu Santo y la voluntad humana.

Por otra parte, no todas las personas están capacitadas para dirigir un culto donde el Espíritu Santo está en actividad. La persona idónea para el caso es el Pastor o algún colaborador de experiencia reconocida. El que preside tiene la responsabilidad, delante de Dios, de guiar la reunión hacia el propósito que Dios tiene, y mantener el orden en todo momento. (v. 40). Para esto se hace necesario que el que dirige esté consciente también de su responsabilidad, y mantenga un espíritu de comunión con Dios para poder interpretar lo que el Espíritu de Dios está haciendo durante la reunión. Pero la congregación debe estar enseñada y debe ser lo suficiente madura para sujetarse al que dirige, y de esta forma conservar el orden para edificación.

Recordemos, ante todo, que lo más importante es la ministración de la Palabra. Esta tiene prioridad. No caigamos en el vacío diciendo: “Anoche estuvo tan bueno el culto, QUE NO HUBO PREDICACIÓN”.

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¿Qué es el...?

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Luz y Verdad es un ministerio transdenominacional de enseñanza bíblica y teológica, dirigido particularmente a las iglesias locales, con el objetivo de edificar a sus miembros y preparar a sus líderes.

El ministerio fue fundado a fines de la década del 90, por el pastor y misionero cubano Luis Enrique Llanes Serantes, su actual director. A lo largo de todos estos años, el pastor Llanes ha llevado las conferencias y seminarios Luz y Verdad a decenas de iglesias, en Argentina, particularmente en la región patagónica.

Además de las conferencias, talleres y seminarios, el ministerio cuenta con un sistema de estudios bíblicos, teológicos y ministeriales, en tres niveles, y el curso Alfa para nuevos convertidos. Los materiales de estudio usados en ellos, han sido escritos por el propio pastor Llanes, y son de distribución gratuita.

Luz y Verdad cuenta con presencia en Internet, a través de una red de blogs, en los que aparecen escritos y recursos de edificación para los creyentes en general, y los líderes cristianos en particular.

El trabajo de edición corre a cargo de la hermana Alba Llanes, hija del pastor Llanes, la cual está radicada en California, Estados Unidos, y ha llevado hasta allí el ministerio Luz y Verdad.

La hermana Alba también aporta al ministerio, con sus escritos, sus conferencias, talleres y seminarios, así como con sus publicaciones personales por Internet.

Además de que el pastor Llanes es ministro ordenado de la Unión de las Asambleas de Dios, de Argentina, el Ministerio Internacional Luz y Verdad está avalado por COPLEM, el Consejo Pastoral de la ciudad de Puerto Madryn, provincia del Chubut, lugar donde tiene su sede actual.

Luz y Verdad mantiene la postura doctrinal propia de las Asambleas de Dios, en lo que atañe a los conceptos doctrinales fundamentales.

Usted puede comunicarse con el pastor Luis E. Llanes:

llanes.luis8@gmail.com




El Ministerio Internacional Luz y Verdad y su servicio de publicaciones EDICI, están configurando una red de recursos propios que pone a disposición de los ministros y de los hermanos, con el propósito de edificarlos en las diferentes áreas del quehacer cristiano.

Se trata de la Red de Blogs Luz y Verdad. En ellos, usted encontrará estudios de carácter doctrinal, bíblico y ministerial, artículos sobre historia de la Iglesia, actualidad eclesial y secular, orientaciones didácticas y pedagógicas, y mucho más.

Los autores de los diferentes escritos que aparecen en esta red son el pastor Luis E. Llanes y su hija Alba Llanes. De igual manera, estamos adicionando enlaces de acceso a otros sitios de Internet que ofrecen eficaces recursos cristianos y ministeriales.


¿Qué es EDICI?

¿Qué es EDICI?
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¿QUÉ ES EDICI?

EDICIONES CRISTIANAS INDEPENDIENTES es el servicio de publicación y edición del Ministerio Internacional Luz y Verdad, dirigido a ministerios cristianos e iglesias locales.


El propósito: ofrecer colaboración y ayuda eficaz, seria y responsable, en materia de redacción y edición de material cristiano, ya sea páginas de Internet, revistas, periódicos, boletines, libros, etc., garantizando una excelente presentación en materia gramatical y estilística.

¿QUÉ SERVICIOS OFRECE EDICI?

REDACCIÓN:
Escritura y reescritura de diferentes tipos de textos para revistas, periódicos, libros, web sites, proyectos editoriales, etc. Preparación de ayudas visuales, diagramas, presentaciones dePower Point, etc.

EDICIÓN:
Transcripción y entrada de datos. Lectura crítica de manuscritos y evaluación de contenidos. Corrección gramatical y estilística de los escritos.

INVESTIGACIÓN:
Investigación bibliográfica para proyectos editoriales, preparación de monografías, manuales didácticos, cursos bíblicos, etc.

EDICI se encarga de la gradual edición de la Red de Blogs Luz y Verdad, que integra blogs del pastor Luis E. Llanes (Puerto Madryn, Argentina), del pastor Samuel González (Chicago, EE.UU.), y de la hermana Alba Llanes (Los Ángeles, EE.UU).

Igualmente, EDICI colabora con los siguientes hermanos y ministerios, al editar y administrar sus blogs:

Ministerio Cristianos en Acción, de Barranquilla, Colombia.
Ministerio Armados de la Verdad, de Cienfuegos, Cuba.
Reflexiones Cristianas Interesantes, un blog de Osmany Cruz Ferrer, España.

PARA MAYOR INFORMACIÓN:
alballanes@hotmail.com